jueves, 12 de marzo de 2015

Crítica de "Con faldas y a lo loco"

Some Like It Hot (EE.UU., 1959, 120 min) Dirección: Billy Wilder Guión: Billy Wilder I.A.L. Diamond Intérpretes: Tony Curtis Jack Lemmon Marilyn Monroe Joe E. Brown George Raft Pat O'Brien
Ya en su día, "Con faldas y a lo loco" fue un éxito de taquilla y crítica, pero con el paso del tiempo se ha vuelto un film intocable, de esos que si no dices que es una obra maestra, la gente te mira como si acabaras de llegar de Marte. Aunque he visto "Con faldas y a lo loco" un montón de veces y me encanta, me parece un poco sobrevalorada. (Si alguien me preguntara cuál es la mejor película de Billy Wilder, contestaría sin dudar "El crepúsculo de los dioses". Y si alguien me preguntara cuál es la mejor comedia de la historia, también contestaría sin dudar "La fiera de mi niña", de Howard Hawks). Chicago años 20. Joe (Tony Curtis) y Jerry (Jack Lemmon) trabajan como músicos en la banda de un speakeasy que para su desgracia descubre la policía. Sin trabajo y sin dinero, acuden a una agencia de artistas donde descubren que una orquesta de chicas necesita un saxo y un contrabajo para ir a Florida, que son precisamente los instrumentos que tocan Joe y Jerry. El único problema es que Joe y Jerry son hombres. Antes de salir de la agencia, Joe se camela a la secretaria, y la convence para que les deje el coche esa noche. Cuando llegan al garaje donde está aparcado el vehículo, les espera una desagradable sorpresa: ocurre la Matanza del Día de San Valentín, en la que una banda de gángsters acribilla a otra. Joe y Jerry lo ven todo escondidos, pero para su desgracia, los gángsters los descubren. La única posibilidad de salir con vida es huyendo de la ciudad; y para ello no se les ocurre otra cosa que travestirse y presentarse en la orquesta de chicas como Josephine y Dalphe. Y con faldas y a lo loco, van en tren a Florida, donde se enamoran de la explosiva Sugar Crane (Marilyn Monroe), que canta y toca el ukelele en la banda."Con faldas y a lo loco" tiene una primera mitad absolutamente genial (eso sí que es una obra maestra), y una segunda mitad, que aunque sigue siendo muy divertida, pega un bajón. Hasta la mitad, la película funciona con la precisión de un reloj suizo... que hace que te partas de risa. La trama está perfectamente engarzada, con los elementos plantados muy bien, llevando inevitablemente una secuencia a otra. Y lo que es mejor, es una sucesión constante de genialidades, con unos diálogos tan brillantes que te dan ganas de aprenderlos de memoria. Para mí, dos puntos álgidos son las escenas en el tren, que son divertidísimas (¡Dios mío, qué grandísima presentación de la Marilyn Monroe!, ¡y qué maravillosa es la fiesta por la noche!); y los primeros minutos en el hotel, donde Wilder y su guionista, Diamond, no hacen más que retorcer y retorcer una situación brillante para que lo sea aún más. El problema que tengo con esta película es que tras lograr muchísima tensión hasta la mitad, la segunda parte tiene mucha menos. Hasta ese momento, Curtis y Lemmon tienen que disimular y hacer como que no les gustan las chicas, en especial Monroe (hay varios gags antológicos por ahí). La tensión se dispara cuando Curtis decide saltarse el plan y ligarse a Monroe con un plan rocambolesco que los puede poner en peligro, y Lemmon se da cuenta. Pero entonces, de buena a primeras, Lemmon accede a ayudar a Curtis a ligarse a Monroe, y encima accede pasando la noche con un viejo verde. Por mucho Billy Wilder y I.A.L. Diamond que seas, esto es un fallo de verosimilitud en la historia y de consistencia de personaje. En esa segunda parte, lo más divertido es la historia de Lemmon con el ricachón, que tiene grandes momentos; pero cada vez que pasan a otra trama, la película pierde. Es un gran problema, porque la historia principia es la de Curtis y Monroe. Y cuando llegan los gángsters, que son necesarios para cerrar la historia, sus escenas son mucho peores y no haces más que preguntarte cuándo volverán a asomar por ahí Lemmon y Curtis. Para que fuera una obra maestra, me parece que los gángsters tendrían que aparecer mucho antes en Florida, Curtis camelarse a Lemmon con alguna mentira para que estuviera con el ricachón (con la excusa de despistar a los gángsters, o algo similar), y Curtis ligarse a Monroe siempre a espaldas de Lemmon.

Crítica sobre "Casa Blanca"

El Lolo rebelde que grita desde el corbbatudo aburguesado que soy ahora insiste en llevar la contra, y cada vez que uno de estos clásicos se instala como una obra de calidad indiscutible, algo dentro de mí busca oponerse a esta entrega cultural y mi reacción es siempre “ver para creer”. Después de ver la versión remassterizada de “Casablanca” me doy cuenta de que mi pataleta está injustificada: “Casablanca” fue, es y será una gran película. Nada que decir. Una historia de amor en la que el amor triunfa pero no triunfa, en la que Rick(Humphrey Bogart) renuncia a quedarse con Ilsa(Ingrid Bergman) para salvarla a ella y perseguir nortes mucho más ambiciosos que la felicidad personal. Una película en la que su protagonista sacrifica el amor para adquirir conciencia social, y que nos regaló arquetipos inmortales como el pianista Sam, la frase: “Tócala otra vez, Sam” o el final “Creo que este es el comienzo de una linda amistad”. La historia transcurre en su mayor parte en un solo espacio, el bar de Rick, al igual que “Star Trek” y “Los Venegas”, pero la historia es en todo momento dinámica y envolvente, y no precisa de más escenarios. Quizá lo único que empaña la atmósfera es que no puedo quitarme de la cabeza el comercial de pañuelitos Dualette mientras veo la película. Resulta penoso que la manera (Que celebro totalmente) de entregarnos buenas historias sea recuperando las viejas glorias en lugar de elaborar películas nuevas, esto solo evidencia la decadencia del cine masivo y vuelve urgente una revisión de las estrategias creacionales de la actualidad. Por ende, hoy es una opción mucho más válida para ir al cine una remasterización que un filme nuevo, lo cual no deja de ser patético. Además, los costos de producción son mínimos, y la película se publicita sola, como decía Labbé de su comuna. Entonces ¿Qué caso tiene seguir con esta crítica? Convencer de que “Casablanca” es una buena película es como tratar de convencerlos de que el mar es azul o de que el sol está al centro y los planetas giran a su alrededor. Listo, se acabó, fin. Vayan a leer otro blog o a bajar monas piluchas, no les quito más tiempo. Esperen, mis dos jefes dicen que si no alargo la crítica me golpearán el doble y me quitarán la ración de avena que me dan cada día y esta noche dormiré fuera y no en el galpón con los otros niños inmigrantes encadenados escribiendo. Como ya dije, resulta redundante seguir realizando una crítica sobre “Casablanca”, así que escribiré mi visión sobre por qué es un clásico, imaginando cómo sería esta película si la hubiesen hecho en los tiempos actuales. Si “Casablanca” hubiese sido escrita por guionistas hollywoodenses actuales, Rick no solo sería un tipo duro y que cerró su corazón. Estaría lleno de mala leche y pegaría guantazos a todo el mundo. Ugarte sería una minoría latina y Rick acabaría golpeándolo. Nos mostrarían el asesinato de los alemanes que tenían los documentos como un espectáculo de explosiones y patadas, con chistes facilones del tipo “¿Por qué les disparaste? ¡Ya nos habían entregado los documentos! ¿Siempre tienes que ser tan violento?” “Pero lo pedí por favor”.El bar de Rick estaría lleno de hampones, strippers y drogas, y habría una pelea cada tres por cuatro. Lazlo sería un tipejo insoportable que trataría pésimo a Ilsa y terminaría siendo un traidor al movimiento que representa. Tanto Ilsa como Rick serían expertos en artes marciales, y cada vez que Ilsa (Con el triple de delantera) sacudiera a los malosos, le diría a Rick “¿Creíste que por tener un lindo cuerpo no sé defenderme sola?” Louie sería el amigo chistoso del protagonista, ese que busca seducir mujeres y beber alcohol a cada rato, y salvaría a Rick en el momento más inesperado. Tiraría la talla durante toda la historia y cuando se dirijan al aeropuerto diría algo como “Aún no termino de pagar este auto, cuidado”. La escena final sería un ruidoso enfrentamiento con los malososs, y luego de una explosiva balac
cera en la que el aeropuerto entero quedaría en ruinas, Lazlo e Ilsa lograrían escapar por los pelos subiéndose al avión en el último segundo, no sin antes echar abajo de un puntapié a uno de los villanos que los siguió hasta el avión. Lazlo tendría que sentarse en los controles y diría algo como “No sé manejar esta cosa” e Ilsa le respondería: “Conmigo también partiste siendo un inexperto y ahora me sacas más de un grito”. La escena final en la que Rick le dice a Louie que este era el comienzo de una linda amistad estaría lleno de tallas doble sentido aludiendo a una posible homosexualidad, algo así como “Pero en camas separadas ¿Verdad?” o “Espero que no tan linda”. Pero “Casablanca” no necesita de esos recursos. Se basta con su buena historia y sus personajes profundos y bien tratados. Pero por si las dudas, dejo hasta aquí mi ejercicio de imaginarme cosas, no vaya a ser cosa que un guionista llegue por accidente a esta página y saque ideas para un remakke, otro de los males de esta época. Historia muy recomendable para las viejas generaciones que no la vieron, y para las nuevas, para que conozcan otro tipo de cine y (Ojalá) se entusiasmen con este.

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